
Se acabó el cuento
Más cerca de la alegoría ligera de El último gran héroe que de la dulzura empalagosa de Encantada, Érase una vez vuelve a cruzar el mundo de la ficción con la realidad para reinterpretar los cuentos de hadas.
Poco a poco se van extinguiendo, pero igual que aún queda gente que se depila con cuchilla o que le recorta las orejas a los perros, los hay que se niegan a ver películas de animación porque, se podrá ser antiguo, consideran que son cosas de niños. Lo mismo da que les digas que sólo las criaturas de Tod Solondz (las creadas por él, no las engendradas, se entiende) están pertrechadas para ver Padre de Familia. Si las imágenes no son evidentes, los polvos de las Candy Candy hiperdesarrolladas de las pelis japonesas, por ejemplo, desecharán por infantil o infantilizado cualquier cosa que no sea acción real. Algunos de estos irreductibles apocalípticos, hicieron una tímida maniobra de aproximación hace unos años, cuando Woody Allen le puso voz a la HormigaZ de Spielberg. La peli fue tan decepcionante que no volvieron a probar, claro. Los pobres infelices, ignoran la existencia de Archer, menosprecian la importancia de Los Simpson y no han visto Up. Entre ellos y las huestes de Miyazaki, estamos los que nos creemos moderados chachi, no somos expertos en la materia pero damos mogollón la tabarra con Pixar y reivindicamos a Lasseter por encima del encorsetamiento de su alma máter laboral: él es un gran creador… aunque trabaje para Disney.
Nadie está libre de prejuicios estúpidos. Desde que, afortunadamente, todos consumimos con avidez producto de cable norteamericano, hemos desarrollado un rechazo a priori por cualquier cosa que parezca convencional. Dejemos fuera de esta teoría las series de género (comedias, procedimentales, culebroncillos y productos espinilleros, con o sin vampiros) y fijémonos en cómo todos los dramas que nos gustan deben llevar siempre un toque de retorcimiento. Nos hemos acostumbrado, de un tiempo a esta parte, a juzgar la transgresión y la truculencia como valores añadidos a la manifestación artística. Para ser original, la serie que recomendamos a nuestros amigos debe ser cruel; si no está pasado de rosca, es cursi. Si algo lleva, además, el sello Disney, queda estigmatizado e ignorado de inmediato, sea o no dibujo animado.
La serie de acción real Érase una vez es uno de los mejores productos de ficción de este año a mucha distancia del resto. Así sin más. Y no puede ser más Disney de lo que es. Me he sorprendido justificando en varias ocasiones que se trata de una serie “para toda la familia”, advirtiendo de su contenido tolerado y juro que esta va a ser la última vez que lo haga. Divertida, bien escrita y mejor producida, la historia arranca al contrario de lo que el título pueda sugerir, donde terminan los cuentos, con el “y vivieron felices para siempre”. ¿Qué pasó después de que Blancanieves y el Príncipe se besaran? El triunfo del bien sobre el mal se demora en la nueva apuesta de ABC Studios que Sony TV dará en España y que se estrenará en exclusiva en el Festival de Series el viernes 21. La Bruja Malvada (por fin un papel protagonista en condiciones para Lana Parrilla), a sabiendas de que la cosa no pinta bien para ella entre las mullidas tapas del libro, condena a los personajes de los cuentos de hadas al destierro perpetuo en un limbo cercano al mundo real, donde los de su casta (la de la bruja) son legión poderosa. Jennifer Morrison, igual de rubia que en Cómo conocí a vuestra madre pero menos petarda, es una cínica joven de nuestros días y de nuestro asqueroso mundo, llamada a convertirse, contra su voluntad, en paladina el universo encantado, la última gran heroína del cuento. Érase una vez es una historia madura y seria, con políticos, psicópatas, violencia, familias desestructuradas, abogados y crueldad. Lo que no hay son palabrotas, vísceras, ni desnudos. No os la perdáis.





El viernes y el Sabado lo tenéis muy completo, pero el domingo está un poco vacío, deberíais añadir algun pequeño evento, aunque sea un pequeño taller o una mesa redonda que se organiza enseguida, aún así, gracias por todo.
Por cierto, que pinta el trash con amigos en un festival de series por mucho Nacho Vigalondo, jeje??
Jorge
11:03 pm
18/10/2011
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