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Hace cosa de cinco años que la cadena CBS dio luz verde a una serie llamada Person Of Interest. Eran los Upfronts de 2011 y recuerdo que todo el mundo estaba como loco esperando los estrenos de series como Once Upon a Time, Terra Nova o Alcatraz, algunos de los títulos más destacados de las novedades anunciadas de cara a la próxima temporada. Recuerdo que enseguida me fijé en Person Of Interest. Nombres como los de Michael Emerson, Jonathan Nolan y J.J. Abrams, co-creador de Fringe, serie que en esos momentos iba a empezar su cuarta temporada y que ya llevaba un tiempo en nuestros corazones, junto a un trailer potente y una temática de la cual siempre había sido fan fueron más que suficientes. Rápidamente llegó aquel 22 de septiembre en el que empezó una larga aventura, una aventura de la que nunca hubiera pensado que saldría una de las mejores series que nos ha dejado la televisión en los últimos años.

 

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El de Diane Hanson (Natalie Zea) fue el primero de una larga lista de números. Todo apuntaba a que CBS había acertado de pleno con su nueva serie. Las audiencias eran tremendas y en pocas semanas, Person Of Interest se había convertido en uno de los mejores procedimentales de la televisión. Igual que nuestra querida Fringe (ambas son producciones de Bad Robot) la serie tenía muy claro lo que quería proponernos desde el primer día. Pasaban las semanas y cada vez estábamos más dentro del mundo que se había creado, un mundo protagonizado por la vigilancia y por el dilema moral de hasta que punto era necesario violar la privacidad de las personas para garantizar su seguridad. ¿Quién nos iba a decir que poco después descubriríamos de la mano de Edward Snowden que la mitología de la serie era mucho más real de lo que podíamos imaginar?

 

Todo iba sobre ruedas pero aún no habíamos visto nada. A inicios de la segunda temporada, con todas las bases perfectamente asentadas, llegó el paso adelante definitivo. El momento de empezar a explotar esa extensa y fascinante mitología empezaba con una tanda de capítulos en la que Prisoner’s Dilemma o Dead Reckoning marcaron un claro punto de inflexión. Poco después llegaría Relevance, el primer capítulo dirigido por Jonathan Nolan desde el piloto, en el que nos presentaban a Shaw (Sarah Shahi), uno de los mejores capítulos de la serie y una clase magistral de como hay que introducir a un personaje nuevo, con el que nos dejaban claro que ya no había marcha atrás. Íbamos para adelante y Person Of Interest iniciaba el camino en el que dicha mitología iba a ser lo más importante de la misma. Por delante nos esperaban grandes villanos, épicas trilogías, personajes maravillosos, momentos tristes, algunos que conseguían sacarnos una sonrisa y otros dejarnos con la boca abierta, pero sobretodo, nos esperaba Samaritan, la poderosa inteligencia artificial dirigida por el implacable John Greer (John Nolan). En ella se centró la que podríamos calificar como la segunda parte de la serie. Una batalla entre dos dioses que, además de llevar nuestros personajes al límite en muchísimas ocasiones, ha servido como una profunda exploración de temas tan recurrentes como amistad, lealtad, amor o sacrificio. Al final del día, Person Of Interest siempre nos dejaba alguna lección o algo para pensar, otra de sus grandes virtudes y algo de lo que pocas series pueden presumir actualmente. Con Finch, Reese, Fusco, Root y Shaw (con Carter siempre en el recuerdo) la serie acabó reuniendo a uno de los mejores equipos de los últimos tiempos, unos personajes que han evolucionado y cambiado de forma magistral durante cinco apasionantes temporadas, gracias, también, a otros nombres memorables como Elias, Kara Stanton, Zoe Morgan, Donnelly, Mark Snow, Martine, Dominic o Peter Colier. Un elenco envidiable.

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Hace cosa de medio año, Person Of Interest se despidió de la misma forma en la que llegó, siendo una serie inteligente y atrevida, una serie que nunca ha tenido miedo a nada, cuyos guiones y forma de contar las cosas siempre han rozado la perfección. De propina, a través de su último capítulo, nos dejan un bonito mensaje. A través de la preciosa voz de Amy Acker (Root), la máquina contaba que para aprender de los humanos había tenido que seguirlos a todos y que una de sus conclusiones era la de que 54 millones de personas mueren en el mundo cada año y que estas lo hacen solas. No recordaba más hasta que, con las imágenes de una pareja de policías, nos dejó una valiosa y última lección : quizás moriremos solos, pero si en esta vida hemos ayudado o sido queridos por alguien, nuestro recuerdo siempre quedará presente y de esta forma nunca moriremos del todo. Un mensaje aplicable a la vida y a la serie en si. Sus fans nunca olvidaremos Person Of Interest, sus personajes y sus mil historias. Por eso siempre seguirá viva y por eso os animamos a venir este domingo (17.30) al Festival de Series de Movistar+ para disfrutar de uno de sus mejores capítulos (If-Than-Else) y hablar un rato de ella con Marina Such (El Diario de Mr. MacGuffin y Vayatele), Elsa Aguado y un servidor, Chris Patterson (creador de Lovingseries).

 

Chris Patterson de LovingSeries